Cuando tu (falta de) vida sexual se ventila en radio, estás jodida.
El viernes Viviana me pregunta al aire cuándo pienso abandonar el Club de los Polvos Ausentes. Le digo que el sábado (consciente de que el prometedor y tan ansiado polvo ocasional no me va a dar de baja la membresía de la asociación, sino solamente un impasse violento y festejado, un oasis en mi desierto sexual).
Llego a casa. Mi madre me explica cómo se fue transformando la cara de papá, radio a todo volumen, cuando se dio cuenta de que iba a tener que pasar todo el sábado imaginándome garchando con alguien que para ellos todavía no tiene cara, ni cuerpo, ni pija, ni intenciones malsanas para con su nena.
Hoy llego a casa, y mamá me dice:
“Maggie, no sabés cómo salió corriendo tu padre a subir el volumen de la Vale cuando Foss dijo que este fin de semana había tenido sexo ‘a la Maggie’”.
“Mierda”, le digo.
“Yo estaba planchando, y no entendí, pero creo que quiso decir algo sobre sexo virtual”, me comenta como quién te pregunta si preferís comer milanesa de soja o pastel de papas.
Tomo aire. Intento poner cara de circunstancia, haciendo de cuenta que mi madre no está indagando sobre cómo es garchar como yo, y le digo: “Mamá, no voy a discutir mi vida sexual con vos. Ya le dije a papá que deje de escuchar el programa porque se va a enterar de cosas que realmente NO quiere saber”.
“Vos hacé de tu cama lo que quieras. Pero deberías HACER algo. La gente se está empezando a burlar de vos”, me liquida.
Ok. Mi madre me recomienda que empiece a garchar con regularidad para que los oyentes dejen de ofrecerme cajas de forros, masajes pélvicos, sexo tántrico, sexo charlado, sexo manual, un viaje por colectori, un bidet nuevo.
Mi padre ya me escuchó hablar de masturbación, de orgasmos, de sexo anal, de mi primera vez en una escollera lisita con un XXY (pero, por sobre todas las cosas, con un X), de mis futuros polvos, de los besos que más me calientan. Pero es no es lo más patético. Lo peor es que él, además, sabe que sus amigos también escuchan la radio, y que ahora saben cómo dejarle bien atendida a la nena.
El viernes Viviana me pregunta al aire cuándo pienso abandonar el Club de los Polvos Ausentes. Le digo que el sábado (consciente de que el prometedor y tan ansiado polvo ocasional no me va a dar de baja la membresía de la asociación, sino solamente un impasse violento y festejado, un oasis en mi desierto sexual).
Llego a casa. Mi madre me explica cómo se fue transformando la cara de papá, radio a todo volumen, cuando se dio cuenta de que iba a tener que pasar todo el sábado imaginándome garchando con alguien que para ellos todavía no tiene cara, ni cuerpo, ni pija, ni intenciones malsanas para con su nena.
Hoy llego a casa, y mamá me dice:
“Maggie, no sabés cómo salió corriendo tu padre a subir el volumen de la Vale cuando Foss dijo que este fin de semana había tenido sexo ‘a la Maggie’”.
“Mierda”, le digo.
“Yo estaba planchando, y no entendí, pero creo que quiso decir algo sobre sexo virtual”, me comenta como quién te pregunta si preferís comer milanesa de soja o pastel de papas.
Tomo aire. Intento poner cara de circunstancia, haciendo de cuenta que mi madre no está indagando sobre cómo es garchar como yo, y le digo: “Mamá, no voy a discutir mi vida sexual con vos. Ya le dije a papá que deje de escuchar el programa porque se va a enterar de cosas que realmente NO quiere saber”.
“Vos hacé de tu cama lo que quieras. Pero deberías HACER algo. La gente se está empezando a burlar de vos”, me liquida.
Ok. Mi madre me recomienda que empiece a garchar con regularidad para que los oyentes dejen de ofrecerme cajas de forros, masajes pélvicos, sexo tántrico, sexo charlado, sexo manual, un viaje por colectori, un bidet nuevo.
Mi padre ya me escuchó hablar de masturbación, de orgasmos, de sexo anal, de mi primera vez en una escollera lisita con un XXY (pero, por sobre todas las cosas, con un X), de mis futuros polvos, de los besos que más me calientan. Pero es no es lo más patético. Lo peor es que él, además, sabe que sus amigos también escuchan la radio, y que ahora saben cómo dejarle bien atendida a la nena.









2 tipitos se avergonzaron:
Como me haces reir boludaaaaa, sos lo más lejosssss!
Estemmm... me estalle! que mas puedo decir?
"nos vemos" xD
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