miércoles 8 de septiembre de 2010

Aceptar que te mariposearon el estómago

G: “Voy a empezar a leer tu blog para seguir pensando ‘Qué hija de puta!’”
Maggie: “Deberías prometerme fidelidad. Quien te dice, en unos años podés sentarte en el sillón del sucesor de Rial, y hablar de mí, de cuando éramos compañeritos de facultad y vos me amabas en secreto”
G: “¿Por qué en secreto nomás?”
Maggie: “Porque no lo confesaste públicamente”

Y de eso se trata. De que son unos cagones. Porque sí, nosotras podemos ser terriblemente jodidas, buscarle el pelo al huevo lampiño o recién depilado, podemos darle vueltas al asunto, practicar gataflorismo, jugar a la histeria demoníaca, pedir, pedir, pedir, quejarnos de lo que nos dan, de lo que nos quitan, de lo que nos ponen, de lo que nos sacan. Pero ustedes son flor de cagones.

No todos tienen las pelotas bien labradas para gritarle al mundo que se enamoraron, que son patéticamente cursis, que piensan en nosotras y dibujan corazones al costado de los apuntes de la facultad o al margen del balance general de la empresa, que se despiertan cual capullos primaverales florecidos y van corriendo en busca del celular a ver si hay noticias nuestras, que se quedan como idiotas viendo volar a las mariposas, y mucho mejor si son dos y están haciendo la danza de cortejo (zoofílicos de mierda), que escriben mentalmente un “te amo” que nunca nos van a decir, que hablan de culos y tetas y pajas y tortas con sus amigos para no tener que contarles que cayeron, que ya no tienen vuelta atrás, que están del otro lado, que ya no nos imaginan con el vestido cortito de puta que vieron en la página web del sexshop de confianza, y que ahora nos sueñan de blanco inmaculado. No todos tienen las pelotas pulidas como para aceptar que les mariposearon el estómago.

Reprimidos. Se nos hacen los vivos, nos buscan, nos apuran. pero después nos miden, nos esquivan, nos huyen. A la hora de los bifes, se proclaman inapetentes y dicen que quieren un asado, que tarda más y les da más tiempo para seguir cagándose encima. ¿De qué tienen miedo? ¿De quedar expuestos, desnudos, desprotegidos, atacables, pequeñitos, indefensos, vulnerables? Sí, así van a quedar. ¿Y qué? Tanto así como nosotras, cuando con ojos de nutria recién cazada los miramos fijo, les largamos el “te quiero” apresurado e imploramos que no nos coman antes de tiempo. Banquénsela. De vez en cuando, está bueno sacarse el traje de cazador, abrirse de gambas, y dejarse cazar. O casar.

Mientras escribo esto, G no se rinde. Se quiere hacer el cheronca y tirar al tacho mi teoría.
G: “TodavÍa estoy a tiempo de hacerlo...”
Maggie: “Te quedan un puñado de días. Pensá que terminamos la facultad, y recién nos vamos a volver a encontrar en el juzgado, cuando yo te demande por las calumnias e injurias que le vas a contar de mí al sucesor de Rial”
G: “Le voy a contar verdades: que me esposaste, me cagaste a latigazos, que abusaste de mi... Rial 2 me va a creer a mí”
Maggie: “Entonces va a haber que hacerle un par de favores sexuales a Rial 2 para que atestigüe a mi favor”
G: “Jajaja”
Maggie: “Yo sabía que ibas a rendirte en esta charla antes que yo”

Cagón.

3 tipitos se avergonzaron:

Mariano dijo...

solo felicitarte por tu blog.. realmente disfruto leerlo.. sigue asi, y alguna vez dedicanos un capitulo a los hombres que somos fieles (y facheros) y no tememos amar y mucho menos publicarlo =) pero que sin embargo, por alguna extraña razon, seguimos sin dar con la persona a la cual dedicarle el resto de nuestros dias... repito... felicidades!

German dijo...

Todos los hombres cuyo nombre empieza con G son unos cagones

Anónimo dijo...

Il semble que vous soyez un expert dans ce domaine, vos remarques sont tres interessantes, merci.

- Daniel