P es el encargado de hacer la pregunta incómoda de la noche:
-Che, J... esta señorita... ¿es tu novia?
-Sí- dice Él.
Silencio. Bordó de la vergüenza. Gritos.
-Bueno, no, es mi amiga- se rectifica el pelotudo.
Silencio. Roja de la ira. Silbidos.
-Tampoco la pavada- le digo clavándole los ojos en la yugular con ganas de exprimírsela hasta que se vacíe de plasma sangüíneo y me salpique la boca.
Desde los tiempos de la antigua nobleza, los títulos definen la identidad de la persona. Hoy, en la era de la tecnología digital, el amor 2.0 no consigue sumar grandes adeptos, y todavía necesitamos de esos títulos que nos indican más o menos en qué coordenada interplanetaria estamos parados.
Porque una amiga te dice: "No, yo no quiero un novio. Quiero alguien que me haga cucharita a la noche, que me mande un mensajito cuando se despierta, una foto carnet para guardar a escondidas en la billetera, alguien que me entre por colectori sin que me provoque vergüenza mostrarle mi espalda, que me agarre de la mano y me lleve a caminar abajo de la lluvia, que me invite a los asados que organiza con sus amigos, que piense en mí cuando no me puede ver, que se banque una escenita de celos de vez en cuando, que me compre una pavadita cada tanto..." Ok, nena. Si no querés un novio, ¿qué carajo querés? Eso, tanto en mi reino virtual como en mi reino terrenal, se llama novio. Ni chongo, ni festejante, ni sex toy. Novio. Porque si tenés algo así, y además te brillan los ojos cuando escuchás una conversación de él con su viejo en la que te nombre así como si nada, claramente querés un novio. Aceptalo.
Vos, que te hacés la pilla liberal, la femme fatale, la mujer del siglo XXI que no depende de un macho alfa para ser feliz, que puede sola con su chochi contra todos los penes erectos del mundo, a la que con el bidet le alcanza. Vos, que con un ascenso en el laburo sos Gardel, y cuando te das cuenta de que no tenés un tipo con quien festejar descorchando te ponés a llorar por los rincones, y no te sale ni un tango.
Si tenés todo eso que decís que tenés, y él cada tanto tira el rótulo sagrado, se le escapa un "novio" así como al pasar... ¿por qué no te relajás, pedazo de conchuda? ¿No te alcanza? ¿Siempre querés más, más y más? ¿Estás esperando que venga con el anillito de oro blanco a prometerte eternidad?
Yo sé por qué no te relajás. Porque el título no está oficializado. Porque te creés que todavía tenés 11 años, y él te va a dejar una cartita en tu locker y te va a poner "¿Querés ser mi novia? SI - NO Tachá lo que no corresponda". Y como no tenés la explicitación de la cuestión, tenés un cagazo padre de dar un paso en falso, y que eso signifique que te lleve el demonio y a la mierda tu cuento de hadas. Sapo otra vez. Un sapo bien forro.
Por eso, yo pido que me avisen. Si voy a tener un novio, quiero un documento que lo certifique. Ante escribano público, si es posible. Que no queden dudas. Porque si de pasos en falso se trata, yo soy un pato criollo. A cada paso me mando una cagada, y me revuelco en ella.
-Che, J... esta señorita... ¿es tu novia?
-Sí- dice Él.
Silencio. Bordó de la vergüenza. Gritos.
-Bueno, no, es mi amiga- se rectifica el pelotudo.
Silencio. Roja de la ira. Silbidos.
-Tampoco la pavada- le digo clavándole los ojos en la yugular con ganas de exprimírsela hasta que se vacíe de plasma sangüíneo y me salpique la boca.
Desde los tiempos de la antigua nobleza, los títulos definen la identidad de la persona. Hoy, en la era de la tecnología digital, el amor 2.0 no consigue sumar grandes adeptos, y todavía necesitamos de esos títulos que nos indican más o menos en qué coordenada interplanetaria estamos parados.
Porque una amiga te dice: "No, yo no quiero un novio. Quiero alguien que me haga cucharita a la noche, que me mande un mensajito cuando se despierta, una foto carnet para guardar a escondidas en la billetera, alguien que me entre por colectori sin que me provoque vergüenza mostrarle mi espalda, que me agarre de la mano y me lleve a caminar abajo de la lluvia, que me invite a los asados que organiza con sus amigos, que piense en mí cuando no me puede ver, que se banque una escenita de celos de vez en cuando, que me compre una pavadita cada tanto..." Ok, nena. Si no querés un novio, ¿qué carajo querés? Eso, tanto en mi reino virtual como en mi reino terrenal, se llama novio. Ni chongo, ni festejante, ni sex toy. Novio. Porque si tenés algo así, y además te brillan los ojos cuando escuchás una conversación de él con su viejo en la que te nombre así como si nada, claramente querés un novio. Aceptalo.
Vos, que te hacés la pilla liberal, la femme fatale, la mujer del siglo XXI que no depende de un macho alfa para ser feliz, que puede sola con su chochi contra todos los penes erectos del mundo, a la que con el bidet le alcanza. Vos, que con un ascenso en el laburo sos Gardel, y cuando te das cuenta de que no tenés un tipo con quien festejar descorchando te ponés a llorar por los rincones, y no te sale ni un tango.
Si tenés todo eso que decís que tenés, y él cada tanto tira el rótulo sagrado, se le escapa un "novio" así como al pasar... ¿por qué no te relajás, pedazo de conchuda? ¿No te alcanza? ¿Siempre querés más, más y más? ¿Estás esperando que venga con el anillito de oro blanco a prometerte eternidad?
Yo sé por qué no te relajás. Porque el título no está oficializado. Porque te creés que todavía tenés 11 años, y él te va a dejar una cartita en tu locker y te va a poner "¿Querés ser mi novia? SI - NO Tachá lo que no corresponda". Y como no tenés la explicitación de la cuestión, tenés un cagazo padre de dar un paso en falso, y que eso signifique que te lleve el demonio y a la mierda tu cuento de hadas. Sapo otra vez. Un sapo bien forro.
Por eso, yo pido que me avisen. Si voy a tener un novio, quiero un documento que lo certifique. Ante escribano público, si es posible. Que no queden dudas. Porque si de pasos en falso se trata, yo soy un pato criollo. A cada paso me mando una cagada, y me revuelco en ella.









5 tipitos se avergonzaron:
jajajaja
yo quiero un noviooooooooo!!!!!!!!!!!!!
jajaja, pero no... igual te lo re voy a negar ;)
pero no uno cualquiera, soy una tarada, lo se...
Conchuda? si puede ser,,,
Che me gustó mucho la manera subrepticia y hermética de nombrar lo que no debés/querés nombrar. A lo mejor no lo hiciste a propósito y yo estoy metiendo soberanamente la pata, de todas formas creo que nadie va a entender de qué mierda estoy hablando.
Besos
Quién sería el anónimo de arriba? Así me comentás en privado eso que no termino de entender :D
Besos,
Maggie
Jajajaja. ¡Me encanta! Aunque me quedé pensando mucho en el post anterior (soy consciente de cuán mal quedo parado con esta confesión).
Los padres y la vida sexual, deseo creer en un repollo, o una cigüeña antes que imaginar esa situación. En fin, no tengo mucho para decir (la inspiración me acecha cuando me es inútil) pero quería felicitarte. El humor es quizás la mejor herramienta.
Saludos.
Que tal Maggie! aquí te saludo desde Guatemala :) a mi que me da por vagar en internet de vez en cuando y buscar blogs interesantes y mirá que te encontré y me hiciste reír y decir: Si, todo eso es cierto y aunque he sido una gran "boluda" (jaja) igual yo también sueño con el mentado príncipe azul a quien besar apasionadamente sin pudor porque mi lengua extraña otra lengua...
En fin, está muy bueno el blog! felicidades!!
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