jueves 24 de marzo de 2011

No se hagan los rulos

Tengo una obsesión con Maru Botana. Siempre me parece un buen ejemplo a citar. Ya todos habrán leído mi analogía “estar en desventaja es como pasarte horas batiendo el merengue italiano para que venga Maru Botana y con una banana y un piolín te haga un tiramisú de frutos del bosque”. También la usé para hablar de cierto muchacho que le arrastra el ala a una amiga, pero que no se decide y tiene una mezcla padre en la cabeza: “Es como Maru Botana haciendo un relleno de empanadas”. Entonces… ¿qué me pasa? Bueno, ahora ya lo sé. Me pasa que no sé cocinar.

Mi novio me hizo dos regalitos de la nada: una Minipimer super completita, con un montón de accesorios, y una vaporera, para que “juegue con ellas”. Ya entendí. No te gustaron las milanesas al horno. No te cayó muy bien el puré saladito. A la salsa le faltaba gracia, sí. Me pasé hora y media amasando una premezcla para hacer ñoquis, gasté todo el paquetito y medio kilo de harina, y salieron medio duritos. El huevo frito me sale quemadito en los bordes, a cualquiera le pasa. No le agarré la mano a la sartén nueva y se me tuestan por demás las milangas de soja. Se me va la mano con el caldito para el arroz. Los fideos se pegan un poquito. No entiendo por qué las salchichas se me hinchan tanto en el agua caliente. La pizza debe ser un poco más que tomate, queso y jamón. Ah, no te gusta el tomate… El pollo me queda negrito por fuera y quiquiriqueando por dentro. Y de verduras ni hablemos.

Maru me persigue. Con Narda no me pasa lo mismo. Me molesta un poco su nombre. Narda… Narda. Pero Maru es divina, con esos ojitos brillosos, esos rulitos simpáticos, esa manada de rubiecitos que le caminan por toda la casa… pará. Los rubiecitos no tienen rulos. Ninguno de los niños de su clan tiene ni un mísero rulo. Y Bernie, su marido, es medio pelado. Entonces… ¿Maru se habrá garchado a He-Man, el amigo de la Chola Baldini? ¿A Menotti? ¿A Guido Süller?

Bueno, Maru Botana, con sus enanos rubiones o solita ella, me persigue. Se me aparece en todos lados, con una batidora en la mano, con su delantalcito inmaculado, con su sonrisa entradora, con su cara de “nena-si-no-aprendés-a-cocinar-vas-a-terminar-ahorcada-con-una-hoja-de-soja”. Y yo la miro, y le digo (aunque no creo que me escuche): “Bancala, Maru, ya voy a tener mucha plata para el delivery”.

Ya sé. Ya sé lo que me pasa. Lo que me pasa es que todas las nenas buscan un novio igualito a su papá. Pero me papá cocina como los dioses. Así que… yo me busqué uno con los mismos rulos que Maru.

3 tipitos se avergonzaron:

Gabriela Pérez dijo...

Ya no has escrito!!! dale, escribí!!! :) Saludos!

Anónimo dijo...

pilas!!! segui escribiendo!

viste como son las cosas dijo...

A veces espío sus especiales de Navidad en Utilísima y no sé si reírme o ponerme llorar. Es un poco patética la rubia.
Narda es una andrógina, pero la prefiero....