miércoles 16 de marzo de 2011

... que una yunta de bueyes

Hoy fuimos a comprar pastillas anticonceptivas y un Evatest. Le dije a la chica de la farmacia: “Qué irónico, ¿no?”. No se rió casi nada. “No”, debe haber pensado, “Qué pedazo de pelotuda”.

¿Por qué haremos tantas pendejadas las mujeres? Estamos bien dotadas con un cerebro pequeño pero efectivo, con un agujero a prueba de bebés extremadamente cabezones, con dos ovarios que se bancan la que venga, con una madurez emocional muchísimo más elevada que la de los hombres… y seguimos garchando sin forro.

Lo que pasa es que viene él, todo perfumado, a decirte al oído lo imbécil que fue al dejarte ir, a buscar calor debajo de tu ala, a sentir otra vez la suavidad de tus sábanas… a metértela con violencia. Y vos, boluda, no podés decir que no. Porque somos todas iguales. Porque ese dicho de los pelos y los bueyes… no, no es así. La frase debería ser “tira más una pija bien lavada que una yunta de bueyes”. Hasta en eso el mundo es machista. No hay ninguna expresión para nosotras, las que dejamos todo por ellos, las que nos metemos el orgullo en el ocote y tocamos fondo limpiándoles las zapatillas que usaron para corretear a la otra, las que nos sentimos culpables por no responder ese mensajito del día después en que la re cagaste acostándote con tu ex y él se despacha con un “Fue lindo recordar el pasado”. Pasado las pelotas. Ayer me movía arriba tuyo. Y ayer no es pasado. Es hace un rato. Es lo que pasó antes de desayunar un pancito dándome la cabeza contra la pared por lo idiota que fui, es lo que pasó antes de darte un beso en la mejilla, como hacen los amantes que se arrepienten, y cerrarte la puerta, y llorar como una condenada frente al espejo. Pasado las pelotas.

Presente, nene, presente. Porque mientras vos te rascás el bulto delante de la computadora, sin saber si te divierte más el Buscaminas que todavía no entendiste, o el Solitario Spider que sólo podés hacer con las cartas negras (porque si te suman las rojas te hacés un quilombo padre), ella ahora está afuera de la farmacia, temblando, con un pantalón gigante y una gorra para que nadie la reconozca, sin saber quién podría ser el papá del cuasi-retoño, con las pelotudas de sus amigas haciendo cola en la caja registradora, una con la tarjeta de crédito lista para hacer favores una vez más, y la otra con una caja de anticonceptivos en una mano y un Evatest en la otra.

Estamos por pagar, y me sigue resultando irónico comprar anticonceptivos y un Evatest. La pruebita macabra costó 20 pesos con 20 centavos. Las pastillas, 64 con 70. Técnicamente, me saldría más barato no cuidarme y pasármela meando la tirita blanca, y rezándole al cielo que me salga una sola rayita. Casi se lo digo a la chica de la farmacia. Pero tenía una cara de orto increíble. Seguro que anoche durmió con su ex.



6 tipitos se avergonzaron:

Anónimo dijo...

La verdad me averguenza decir que tenés toda la razón y sabés que es lo peor que mientras una lo lee se ríe y dice..."Es verdad"... cuándo asentaremos cabeza y nos daremos cuenta que valemos y que tenemos que pensar con la de arriba y no dejarnos llevar por la que tenemos bien puesta abajo!!!

Tubito dijo...

esta historia me suena cercana...
qué lindo que escribas de nuevo.
qué feo que hace mucho que no nos juntamos (si, seguro es por mi culpa)
besos, me dio culpa, mañana te llamo y hablamos un ratito

Nydia Pando. dijo...

¡Jajajaja! ¡Me fascinaste! Qué delicia, qué grande. Estoy sonriendo tanto, después de todas las carcajadas que me eché con gusto.

"¿Por qué haremos tantas pendejadas las mujeres? Estamos bien dotadas con un cerebro pequeño pero efectivo, con un agujero a prueba de bebés extremadamente cabezones, con dos ovarios que se bancan la que venga, con una madurez emocional muchísimo más elevada que la de los hombres… y seguimos garchando sin forro." Esto, jajaja. ¡Y todo lo demás!

Casalontana dijo...

Oh!

claudia aguilar dijo...

hola como estas, como me rei, bueno nos vemos

michelangelo dijo...

hola cuando escribis nuevamente???